Venezuela: Tiene solución?

Image

Tras un tenso proceso electoral, Hugo Chávez resultó reelecto en Venezuela para un nuevo período de gobierno de seis años. Esos seis años, se agregarán a los 14 años que ya lleva en el poder, desde 1998. Si el cáncer no acaba antes con él (aún se discute si su mal es real o fue una argucia mercadológica).

Puede discutirse mucho sobre las evidentes asimetrías entre las campañas de Chávez y Capriles: El uso sin límite de los recursos del estado y el tiempo en televisión por parte del chavismo; los programas sociales (llamados “Misiones”) o subsidios como el de la gasolina (a precio de regalo) con los que el chavismo pudo comprar el voto; la compra de aliados políticos de Capriles por el PSUV, el partido de Chávez; los obstáculos puestos para que los venezolanos en el exterior no pudieran votar… Mucho más puede decirse. Incluso discutírse cómo es posible que una sola persona ejerza el poder durante 14 años y reelegirse por tercera ocasión consecutiva. Pero lo importante, desde mi punto de vista, es más bien preguntarse cómo es posible que una sociedad pueda tolerar 14 años abusos y violencia y querer seis años más de lo mismo.

Algunos tenemos una respuesta (con todo el márgen de error que se quiera): Simple clientelismo, el deseo de la mayoría de seguir viviendo de los recursos de un estado autoritario, abusivo pero “generoso”, “altruista” (resulta notable, al efecto, como algunos puntos de la oferta programática de Capriles parecían una versión light del programa de Chávez). En tal sentido, Venezuela (muchos venezolanos) tiene el gobierno que quiere y merece. No importa que ese país caiga en prácticamente todos los índices internacionales en todas las materias. No importa que ese país haya convertido en leyes las expoliación y la arbitrariedad sobre la planta productiva y los emprendedores. Tampoco que sobre él se cierna el fantasma de una dura crisis económica. Muchos venezolanos así lo quieren y está bien, es su país. Pero algunos pensamos que Venezuela ya no tiene remedio: Pensemos sólamente lo que le llevaría a Capriles, de ganar, desmontar la herencia del chavismo. Como tampoco lo tienen países como Ecuador, Nicaragua o Bolivia, cuyos gobiernos son simples copias del chavismo. Que a su vez es una copia de Cuba, otro país sin remedio a la vista y que se les adelantó en el viaje sin retorno.

La lección que yo extraigo de la elección venezolana es que ya poco podrá hacerse por varios países latinoamericanos. Preocupémonos entonces por aquellos países que aún no caen en esa vorágine de atropellos legalizados. Busquemos que México no caiga en ella. Nos salvamos de AMLO, pero no del PRI (el programa del PAN tampoco era para emocionarse por cierto). Habrá mucho que hacer para evitarlo: Tenemos la obligación moral de luchar por un futuro de libertad, responsabilidad compartida y legalidad acotada.

No quisiera concluir sin dejar de hacer notar el pronto y valiente reconocimiento a su derrota que hizo Henrique Capriles. No subrayó los muchos excesos que sufrió ni éstos le sirvieron para condicionar su reconocimiento a Chávez. Hasta en su injusta y alevosa derrota fue un demócrata pleno. Muchos “demócratas” debieran de aprenderle al menos esto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s