Ecuador: Entre Don Burro y Rafael Correa

Ecuador tendrá elecciones presidenciales y legislativas el próximo 17 de febrero. El actual presidente, Rafael Correa, va por su segunda reelección consecutiva, desde 2006 (aunque a la del 2009 sus aliados le llaman vergonzantemente “revalidación”). De lograrla, Correa se convertiría en el presidente ecuatoriano que más años seguidos ha estado en el poder en ese atribulado país, donde la inestabilidad y los golpes de Estado han sido la norma, más que la excepción.

El triunfo de Correa es muy, muy probable. El mandatario lidera las encuestas con un amplio margen. El último sondeo, de hace unos días, hecho por la firma privada Market, muestra a Correa con un 49% de los votos, contra un 18% de su rival más cercano, el exbanquero Guillermo Lasso, mientras que los restantes seis postulantes a la Presidencia aparecen muy por debajo. Empero, hay que observar que Correa pierde más de diez puntos respecto a otro sondeo, en diciembre, y que Lasso gana 7 puntos, lo que de cualquier modo es poco significativo por ahora. Además, el grupo político de Correa, Alianza País (Patria Altiva i Soberana), también conseguiría las dos terceras partes del unicameral Congreso para el período 2013-2017.

Con esos números, Correa evitaría una segunda vuelta electoral. Al respecto, la Constitución de Ecuador establece que para ganar en primera vuelta, Correa requiere obtener la mitad más uno de los votos válidos (sin blancos ni nulos), o un 40 por ciento con una diferencia de 10 puntos sobre su inmediato seguidor.

Las razones del probable triunfo de Correa son varias, pero podemos reducirlas a dos: La buena marcha de la economía (virtud no debida a su gobierno) y el uso faccioso de recursos públicos para comprar votos y voluntades (“virtud” sólo debida a él y sus personeros).

Ecuador, que tiene su economía dolarizada hace más de una década, tiene un buen desempeño económico producto del gran apetito mundial por las materias primas, la creciente dependencia de las importaciones y préstamos de China, y el crecimiento del sector público, mientras que se han puesto restricciones a las importaciones y al crédito de consumo. Adicionalmente, el gobierno de Correa ha entrado en áridas disputas con empresas extranjeras, que le han servido para crear cierta imagen de héroe justiciero a cambio de miles de millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) que dejan de considerar a Ecuador como un país confiable. En general, esto no varía demasiado de lo hecho por otros gobiernos populistas de la región.

En lo político, en cambio, pocas cosas (o ninguna) andan bien: El gobierno de Correa es reconocido internacionalmente como un gobierno represor de las libertades de expresión y de prensa, con fuertes indicios de corrupción prohijada por Correa y sus familiares, perseguidor de sus adversarios, y que gracias a la distracción de recursos públicos logró crear un partido hegemónico en sólo seis años, en un país donde además no existe una real división de poderes. Hace unos pocos días, por ejemplo, la Asamblea Nacional nombró a los integrantes del nuevo Consejo de la Judicatura, el máximo órgano administrativo y disciplinario de la función judicial. Resultado: Cuatro de los cinco nuevos miembros han tenido cargos de primer y segundo nivel en el gobierno de Correa y el quinto ha sido consultora jurídica del oficialismo en la Asamblea. Adicionalmente, su nuevo presidente fue secretario privado de Correa.

A pesar de que como candidato Correa no necesita ninguna “ayuda” por sus sólidas preferencias electorales, las prácticas abusivas de su gobierno se han traslado a la elección. Así, el propio presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), aseguró que hay abuso en los medios de comunicación para la promoción del presidente, señalamiento al que no siguió ninguna sanción ni correctivo real. Por su parte, partidos opositores señalan que el movimiento Alianza País se ha servido de recursos estatales en actos de campaña y en el servicio del presidente.

También son frecuentes los señalamientos de que los organismos electorales han sido “copados” por el oficialismo y puestos al servicio de la campaña de Correa, y una muestra de ello es que las juntas electorales que funcionan en cada provincia “están integradas por gente del partido oficialista”.

Frente al creciente abuso del gobierno de Correa, tampoco existe una oposición fuerte y unida, ni un candidato atrayente, con un discurso coherente. Lasso, siguiendo la estrategia de Capriles en Venezuela, se presentó en un primer momento como una versión light de Correa. El problema de una estrategia así, en Ecuador y en Venezuela, es de credibilidad: las promesas de Chávez y Correa han sido más creíbles por la simple razón de que ellos han tenido el poder de la chequera durante años. Quizá entendiendo esto, Lasso ha venido concentrando su discurso en las deficiencias políticas y económicas de Correa, con buenos resultados al parecer, aunque quizá ya demasiado tarde.

Frente a la inoperancia opositora, no extraña que aparezcan expresiones de rechazo sistémico como la de Don Burro, popular iniciativa de jóvenes de Guayas, quienes promueven a un burro como candidato no oficial a legislador. Las malas lenguas dices que lo trataron de inscribir como candidato presidencial, pero que como Correa ya era candidato…

Pero fuera de esto, sin mayor trascendencia en los resultados, Ecuador se prepara para convalidar varios años más de gobierno de Rafael Correa, con los poderes legislativos y judicial enteramente a sus órdenes, ante el alborozo de la peor izquierda latinoamericana, que le comienza a dar el trato de sucesor de Hugo Chávez en la guía hacia el “socialismo del siglo XXI”. De lograrlo, como se espera, el sol abrazador de la presidencia perpetua podría alzarse en Ecuador el próximo 17 de febrero.

Anuncios

4 pensamientos en “Ecuador: Entre Don Burro y Rafael Correa

  1. Muy interesante este articulo, y también el blog que para mi es como una ventana abierta en un mundo (de LatinoAmerica) que conozco bastante poco. Seguiré leyendote.
    Gracias,
    Roberto

  2. Interesante réplica creada a partir del presente momento electoral en mi natal Ecuador.
    Sin embargo, puedo leer que el artículo maximiza algunas cosas y minimiza otras; una de ellas, la cual no he leído en todo el artículo, es la que hace referencia a la inversión en gasto social y en educación que lejos de que sea uno de los mas tangibles, tiene que ser citado dentro de las cuestiones mas relevantes que ha logrado realizar este gobierno.
    Otras de las cuestiones que me llaman la atención es la visión crítica cargada de matices a la hora de establecer lo que realmente es relevante. Me refiero a ¿qué es relevante?
    La democracia
    La economía
    El gasto social
    La política
    La política pública
    El cambio de modelo productivo
    La inseguridad y delincuencia
    La corrupción
    La demanda de consumo interna… etc..
    Mi punto es… no lancemos tiros al aire desde una oficina o desde un escritorio. La realidad también está en el sector rural, no solo en las grandes ciudades, el espíritu crítico debe ser holístico.
    Saludos!

    • Sí menciono la política social, cuando señalo que Correa “gracias a la distracción de recursos públicos logró crear un partido hegemónico en sólo seis años”. El clientelismo es el aceite de su sistema. Sólo que lo vemos distinto: Tú crees que algún (¿o todo?) clientelismo es positivo. Yo creo que ninguno lo es. Sobre la descalificación de “lanzar tiros aires desde una oficina…” no vale la pena detenerse: Como toda descalificación, se descalifica a sí misma. Gracias por tu atención.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s