¿Cuál futuro para el chavismo y Venezuela?

Muerto Hugo Chávez y habiéndose escrito muchos muy buenos análisis sobre su trayectoria y su legado, creo que en esta entrega resultaría más útil preguntarse cuál será el futuro probable de Venezuela y si el chavismo sobrevivirá, para tratar de prevenir y echar algo de luz sobre lo venidero. Por lo pronto, y producto de su mala gestión financiera, Chávez deja a Venezuela sumida en una aguda crisis económica tras la devaluación de 46% del bolívar en febrero pasado, la cual sólo se padecerá cabalmente conforme avance el año, en términos de inflación, escasez y nuevos impuestos y tarifas, pero también en mayor incertidumbre económica y deterioro de la producción petrolera, lo que podría ahuyentar a inversores y prestamistas.

En lo inmediato, es poco probable que el gobierno meta mano a la economía (más bien tratará de promover cierto bienestar artificial), para no convertirla en un tema central de la venidera campaña electoral, pero una vez terminada ésta, el nuevo gobierno (sea cual fuera) estará obligado a realizar cambios económicos importantes, enfrentando temas centrales como el mecanismo cambiario, el creciente déficit fiscal o la ayuda a gobiernos amigos. Seguramente dichas medidas no serán del agrado de muchos, obligando a que el futuro gobierno busque respuestas políticas, es decir, un culpable, un chivo expiatorio que, como van las cosas, seguramente será el sector privado, las oligarquías, la ultraderecha, el imperio… De hecho, ya habían intentado este discurso, antes de que la salud de Chávez se complicara. Veremos si este bien ensayado script les funciona.

En lo político, la elección presidencial del 14 de abril será todo menos un apaciguador de la polarización interna del país y tampoco saldará las tensiones dentro de la hoy por hoy unidad chavista. Vista en perspectiva, la elección presidencial tendrá mucho parecido a un combate arreglado de box. Por un lado, Nicolás Maduro, un boxeador que llega a estas instancias sólo por el respaldo de su promotor, habiendo pasado por encima de leyes y reglamentos, que utilizará todos los poderes que tiene a la mano (empezando por el dinero que deja a Venezuela ser el quinto país productor de petróleo y con las mayores reservas probadas de crudo a nivel mundial) y que cuenta con el evidente favoritismo de los jueces. Por el otro Henrique Capriles, un muy buen peleador técnico, serio en su trayectoria, pero que ya “perdió” el combate pasado, el 7 de octubre del 2012, ante los mismos jueces y con las mismas triquiñuelas. En este escenario, no deben obviarse dos cosas: 1) Que Maduro inició su campaña electoral desde el 8 de diciembre pasado, cuando Chávez lo nombró su sucesor, y 2) Que esta será la tercera campaña de Capriles en menos de 12 meses: No hay recursos económicos que alcancen para un ritmo de ese tipo, en un país donde los opositores son amenazados y perseguidos por todos los poderes del estado.

En su primer round, ayer domingo (aunque la campaña inicia oficialmente el próximo 2 de abril y ni siquiera se han inscrito sus candidaturas), Maduro llamó a Capriles “miserable”, “perdedor”, “irresponsable”, “señorito” y lo amenazó en cadena nacional. Mientras que Capriles sólo lo llamó Nicolás… Como reportó El País, al menos seis canales de televisión venezolanos retransmitieron el exabrupto del presidente-candidato Maduro, mientras que el discurso de Capriles sólo se emitió en el canal Globovisión (gesto que seguramente le cobrará el chavismo en 2015, si gana, cuando venza la licencia de transmisión del canal). Por su parte, la Sociedad interamericana de Prensa señaló este fin de semana, durante su reunión de medio año en México, que en esta campaña probablemente continuará la anómala situación de la anterior campaña presidencial, con recursos económicos ilimitados y acceso irrestricto y gratis a los medios para el oficialismo, mientras que la oposición únicamente pudo acceder a unos cuantos minutos en medios, y sólo pagando por ello.

Al respecto, no debe perderse de vista que en Venezuela no hay ningún poder que no esté dirigido y comandado por el chavismo y puesto al servicio del presidente, sea el Consejo Electoral, la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, los tribunales, los medios de comunicación… Ante este escenario, que deslegitima de entrada la candidatura de Maduro, quizá alguien debe decirle a éste que las elecciones se ganan en la urna, no golpeando a su contrincante con ella, ante el pasmo y disimulo de autoridades electorales, ejército, medios de comunicación, observadores electorales…

En realidad, sólo un eventual rompimiento de la unidad chavista, nucleada hoy entre el presidente-candidato Nicolás Maduro y su rival Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional (Congreso unicameral), podría poner en peligro la conducción del país por el chavismo, rompimiento más grave por cuanto amplios grupos del chavismo no ven que Maduro o Cabello (ni juntos ni separados) sean capaces de llenar el gran vacío dejado por Hugo Chávez.

Por ahora, los seguidores de Chávez reconocen a Maduro como el nuevo líder, acatando la voluntad de su comandante, pero nada asegura que esa decisión pueda mantenerse en el tiempo. El reciente nombramiento de Jorge Arreaza (yerno de Chávez), como el nuevo vicepresidente de Venezuela, apunta a la necesidad de fortalecer la unidad de la pandilla gobernante alrededor de Maduro. Si en los próximos meses se activara la potencial lucha interna del chavismo, si la crisis económica venidera fuera inmanejable para Maduro (a él se le pedirán todas las soluciones y se le achacarán todos los errores, no a Chávez, ya un nuevo santo pagano), o incluso, si la propia candidatura de Maduro se viera cuestionada por sobreactuaciones tan lamentables como las de este domingo, que hicieran temer al chavismo por su continuidad, entonces habría que presagiar, y mucho, un escenario de gran inestabilidad en Venezuela. Inclusive sin descartar una mayor radicalización del chavismo, con más expropiaciones, controles de precios y de capitales más amplios, mayor presencia y dirigismo del estado… amplificando así el fracaso inocultable que ya es el chavismo.

El peronismo sobrevivió a Perón. El castrismo sigue instalado en Cuba, una vez retirado Fidel Castro. Por ahora es incierto que el chavismo (o su alter ego, la “revolución bolivariana”) sobreviva sin Chávez, ya que a diferencia del peronismo y el castrismo, el chavismo fue sólo un instrumento para la personalización y deificación del poder en Venezuela, no un pensamiento ideológico, un movimiento político o una doctrina para regir al estado, ni fue ideado para trascender a su creador. El próximo 14 de abril el voto de simpatía a Chávez y la victimización y santificación de su sepelio probablemente entronizarán en el poder a un nuevo aspirante a caudillo, y con él, iniciará un nuevo capítulo del chavismo; pero uno cuya supervivencia es por ahora incierta, incluso como simiente de un movimiento político latinoamericano capaz de apadrinar en adelante partidos nacionalistas/populistas de izquierda.

Al respecto, es importante para todos los latinoamericanos el destino final del chavismo, así como el futuro inmediato de Venezuela, porque podrían ser un presagio del futuro de los países de la región que eligieron al populismo como régimen, y sus mismos dirigentes podrán presentir allí sus propios destinos últimos.

Víctor H. Becerra

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3 pensamientos en “¿Cuál futuro para el chavismo y Venezuela?

  1. Es muy probable que el chavismo se acentúe y con los dados que tiene tan cargados no veo que consiga algo que valga la pena. La generación que creció con Chávez en el poder pareciera que asimilaron bien la figura del caudillo y si acaso hay opositores tampoco veo que tengan el punch de asestar buenos golpes. Lo de la momía de Chávez me parece una maniobra Cheguevarezca de Maduro y la designación del vicepresidente la cereza de la legitimación.
    Como bien apuntas, el petróleo de Venezuela es basto y en este sentido juega a favor del régimen. En tanto tengan ese recurso habrán los suficientes billetes para seguir en la fiesta, ahora poschavista y seguro que habrá prestamistas a cambio de petróleo barato.
    Lo que me preocupa son los venezolanos. Honestamente, y tal vez porque soy ignorante de la situación, no veo en aquel pueblo ni las ganas ni el ímpetu para cambiar, y el necio nunca frena, más bien al ver las cosas difíciles, acelera.
    No sé, tal vez nos espera un éxodo de venezolanos, ya que a diferencia de Cuba, Venezuela no es isla y no tengan más remedio que buscar la democracia con los pies, sobre todo a los que también han crecido con la Venezuela chavista pero del lado de los “enemigos” sin derecho a nada y sin apego a una Venezuela que les es hostil y a la que toda su vida han visto de la misma manera.

  2. Víctor, tu articulo es bastante interesante especialmente por el análisis que haces con el peronismo. Estoy en un colegio y utilizaré tu articulo para un debate, pero para ello necesito que me proporciones algunos datos sobre ti, ya sabes para poder dar una presentación del autor… Quien eres, logros, estudios, empleos, etc. Muchas gracias por tu atención

    Att: Alberto Duque (Bogotá, Colombia)

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